Incluso un pequeño aumento en el riesgo puede llegar a causar muchas muertes si se extiende entre la población
24 de febrero, 2011
Un análisis importante de datos sobre los factores desencadenantes potenciales de los ataques cardiacos halla que muchas de las sustancias y actividades como el café, el alcohol, el sexo e incluso la respiración, pueden ayudar a causar un ataque.
Debido a que un gran número de personas están expuestas al aire sucio, la contaminación atmosférica durante el tráfico encabeza la lista de posibles desencadenantes del ataque cardiaco, ya que los investigadores achacan el 7.4 por ciento de los ataques al corazón al smog en la carretera.
Sin embargo, el café también se relacionó con el 5 por ciento de los ataques al corazón, las bebidas alcohólicas con otro 5 por ciento y fumar marihuana con poco menos del 1 por ciento, encontraron los investigadores europeos.
Entre las actividades diarias, realizar esfuerzos físicos se relacionó con un 6.2 por ciento de los ataques cardiacos, disfrutar de una comida pesada con el 2.7 por ciento y el sexo con el 2.2 por ciento.
Incluso los estados emocionales pueden desencadenar algunas veces un ataque cardiaco, halló el equipo. Por ejemplo, las emociones negativas en general se relacionan con casi el 4 por ciento de los ataques cardiacos, mientras que la ira, específicamente, se relacionó con poco más del 3 por ciento. Incluso los estados emocionales "positivos" se relacionaron con el 2.4 por ciento de los ataques cardiacos, apuntaron los autores del estudio.
Los investigadores destacaron que el riesgo de ataque cardiaco de cualquiera de estos factores para una persona en particular en un momento dado es muy pequeño. Pero podría aumentar si estos factores desencadenantes se generalizan en la población.
Por ejemplo, la contaminación atmosférica es un factor desencadenante de menor importancia de ataques cardiacos, pero como tantas personas están expuestas al smog, quizá provoca muchos más ataques cardiacos que otros factores desencadenantes más importantes, como el alcohol y la cocaína.
"Los riesgos pequeños pueden ser muy importantes si se generalizan entre la población", explicó el investigador principal Tim S. Nawrot, profesor asistente de epidemiología del Centro de Ciencias Ambientales Hasselt de la Universidad de Hasselt en Diepenbeek, Bélgica.
En un comentario sobre el estudio, el Dr. Gregg Fonarow, vocero de la American Heart Association y profesor de cardiología de la Universidad de California en Los Ángeles, agregó que "en base a estos resultados, la mejora de la calidad del aire y la reducción del tráfico no sólo puede ayudar al medio ambiente y aumentar la calidad de vida, sino también a disminuir de manera significativa la incidencia de ataque cardiaco".
El informe aparece en la edición en línea del 24 de febrero de The Lancet.
Aunque la exposición al humo de segunda mano no se incluye en el análisis, los efectos son probablemente de igual magnitud que la contaminación atmosférica, agregaron los autores. Cuando se prohíbe fumar en lugares públicos, la tasa de ataques cardiacos ha descendido un promedio de 17 por ciento, señalaron.
El Dr. Andrea Baccarelli, profesor asociado Mark and Catherine Winkler de epigenética del medio ambiente de la Facultad de salud pública de Harvard y coautor de un editorial acompañante en la revista, dijo que "este trabajo se presenta como una advertencia para no pasar por alto los riesgos moderados cuando afectan a toda la población".
FUENTES: Tim S. Nawrot, Ph.D., assistant professor of epidemiology, Hasselt, Centre for Environmental Sciences, Hasselt University, Diepenbeek, Belgium; Andrea Baccarelli, M.D., Ph.D., Mark and Catherine Winkler associate professor of environmental epigenetics, Harvard School of Public Health, Boston; Gregg Fonarow, M.D., spokesman, American Heart Association, and professor, cardiology, University of California, Los Angeles; Feb. 24, 2011, The Lancet. Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare